Ayer encontré la puerta de entrada al mundo más extraño que he vivido, es igual a este y sin embargo es maravilloso.
Salí a caminar la noche de la explosión de la estrella, junto con "Laly", la cantante de aquella noche donde todos brillaron con un especial misticismo. Caminamos a través de las murallas de humo en aquella noche con rastros de luz, dentro de un edificio que perdió las dimensiones cuando se fue el sol. Las paredes rayaban en luz morada y verdes los cuadros que se desteñían con el sol. Sonaba Jezbel de fondo, y las ratas se comían el trigo en la cocina. El piso estaba bañado en espuma y todo parecía venir de un árbol, las paredes, el techo, el piso. Al frente de las ramas de hojas, había un nido, y tras el nido había una puerta. Sólo logré ver que estaba decorada con piedras preciosas, y que un ojo constantemente miraba por el visor. Mañana acordamos con "Laly" ir a cantarle al ojo.
sábado, noviembre 20
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