Mi cuerpo es mío, yo lo cuido, yo lo controlo y yo lo delego. Mi cuerpo sirve para que metas tu lengua, tu miembro, abraces, toques, agarres, mires. Pero siempre será mío.
Por eso puedo elegir cuando prestarlo, cuando ofrecerlo, cuando ofrendarlo para acoger una nueva vida.
No quiero vida ajena en mi. Mi cuerpo es mío y si quiero lo entrego.
domingo, agosto 8
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