Está noche mientras masturbo mis sesos con tu imagen y remuevo mi sexo. Dejaré pasar algún extraño viento desde afuera. Haré quemar mi cama con estupor, y llenaré mi pijamas de hielo. Llenaré la pieza de humo, y dejaré huir por la madrugada todo el vapor que exhalé desde mi centro. Habré nutrido a las plantas con mi risa angustiosa. Y mientras riego el piso con mis ojos por la ausencia, el cielo estará llamando su imagen más allá de la cordillera, haciendo recuerdo de mi pestaña.
Acá entrego mi ojo a la magia de esto. Me entrego por completo a lo que resta de verde y me acoplo al aire. Así no sólo llegaré a su dentro, donde podré masturbarme feliz, sino también estaré amando mis dos amores. Seré del viento, tan tuyo como mío, sólo mío.
Finalmente tendré mi ojo de vuelta por si lo necesito, cuando te presentes ante mi y me quieras acompañar.
lunes, diciembre 28
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1 comentario:
Palabras como esas me curaron de la misogenia, aunque ahora creo que no fue buena idea... Debo insistir que me encanta como escribes, es realmente un torturante placer leerte. Saludos desde tierras lejanas
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